UN DÍA GRIS Y LLUVIOSO

Me acuerdo perfectamente del día que dije “basta”.

Me acuerdo que era un miércoles… debían ser las 10 de la mañana. El dia era gris y lluvioso. Estaba en una sala de reuniones en casa de un potencial cliente, muy interesado en contratarnos. Me acompañaba Elisenda, mi directora financiera.

A raíz de la explosión de la crisis económica del 2008 – crisis financiera global y crisis inmobiliaria en España – nuestro mercado estaba a punto de cerrarse definitivamente a cualquier nueva contratación. Sin embargo aquel cliente estaba dispuesto a realizar una inversión que para nosotros suponía la facturación de 1 año.
Teniamos una gran experiencia en aquel tipo de proyectos. Además, con Elisenda y el resto del equipo habiamos revisado el proyecto una y otra vez, añadiendo varios bonus de enorme valor y reduciendo el precio hasta extremos imbatibles. Si no fuera por la importancia crítica para nosotros del acuerdo, diría que estabamos confiados. Teniamos claro que era la mejor oferta de largo que que el cliente podía  tener sobre la mesa.