UNA PRESENTACIÓN, UN MONÓLOGO

Es una historia dolorosa y la quiero compartir – a pesar de ser bastante incómoda y comprometida. Tenéis que saber cómo luchamos y cómo nos hundimos antes de llegar a descubrir lo que os explico más adelante. Porque sólo llegando tan hondo podíamos tener la visión que nos ha llevado donde estamos ahora.

Pues allí estaba yo en la sala de reuniones explicando la propuesta al potencial cliente. Nuestra propuesta tenía tantos puntos fuertes que mi explicación radiaba entusiasmo. Pero a medida que realizaba la exposición me iba dando cuenta que el cliente no entraba en la discusión. Por muchos aspectos rompedores que ofrecía, no conseguía ninguna reacción interesante del gerente de aquella empresa, que era mi interlocutor. ¿Sabéis cuando presentáis una oferta y vuestro interlocutor sólo mira? Ni asiente, ni pregunta, ni comenta, ni nada. De vez en cuando abre la propuesta técnica y económica que le habíamos entregado y la ojea.

Cuando he explicado todos los elementos críticos me paro y cierro la presentación diciendo: “Estos que he comentado son los aspectos decisivos”. El gerente, me mira con calma, aprieta los labios ligeramente y levantándose de su silla deja caer un “Señores, estudiaremos su propuesta en detalle, conjuntamente con las otras 2 que disponemos y ya les diremos alguna cosa”. El hombre coge nuestra propuesta y se la lleva, sin más. Una asistente nos acompañó hasta la puerta. Oh!